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23 de marzo de 1977, por
la tarde, Madrid
el encuentro de la mañana
fue desastroso.
Un mes, tiempo suficiente,
para torcer una vez mas mi destino.
Para que confundieras definitivamente mi escritura.
Para ensangrentar sin piedad todas las combinaciones.
Orado las piedras,
busco desesperadamente otro destino para los hombres.
El desierto
o
la mutilación de los encuentros,
son dos formas de vida que no me interesan.
Demasiada pasión.
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