22 Poemas y La Máquina Electrónica 
o Como Desesperar a los Ejecutivos
Miguel Oscar Menassa -1966

 

LA MAQUINA ELECTRÓNICA

Hubo un tiempo, mi padre, humilde ciudadano de una ciudad, creo del Oriente, me
habla de él. Se llamaba el tiempo del fácil volar. Cada hombre, cada mujer, cada niño
tenía su alfombra propia.

Los hombres una alfombra azul, las mujeres una alfombra rosa, los niños una alfombra
pequeña. En aquel tiempo -según, siempre me cuenta mi padre- no existían los
ejecutivos. Después dice mi padre los hombres fueron poseídos por el demonio y fue
así como el mundo conoció la confusión, los niños querían tener la alfombra rosa, las
mujeres la alfombra azul y los hombres dos alfombras.

Dios se enojó mucho al ver a sus queridos hijos en tremenda confusión y una tarde,
una tarde de verano, dice mi padre, quemó todas las alfombras menos una, como se
hace actualmente con las banderas.

A partir de esa tarde solamente Dios pudo volar y para los hombres vinieron,
sucesivamente, las épocas de los caballos propios, de las mujeres propias, de las casas
propias, de las fábricas propias.

Pero en estas épocas no ocurría lo mismo que con las alfombras, porque no había ni
tantas casas, mujeres, caballos o fábricas, como para que cada uno tuviera la propia.
Fue entonces cuando David, sí, el rey David, el sabio, el omnipotente David (su madre
le llamaba divanlito) inventó los alquileres. Mucho tiempo después los alquileres
aumentaron. Pero antes de esto, sí, aunque parezca mentira, en la época de los esclavos
negros (porque después vino la época de los esclavos blancos) Espartaco, un esclavo
mestizo, cansado, pobre, de matar con sus manos un par de leones diarios inventó una
máquina, sí, una máquina que mientras él leía el selecciones, ella mataba a los leones.
Claro que lo que había inventado Espartaco, no era verdaderamente lo que se dice una
máquina electrónica. Pero si queremos entender esta historia, debemos dividir el
tiempo en dos de esta única manera: el tiempo antes de Espartaco, el tiempo después
de Espartaco o de las máquinas electrónicas.

Fue después de Espartaco, que cada hombre, cada mujer quiso tener su máquina
propia, los niños una máquina pequeña cada uno.

Los estudiosos de la época inventaron varias ciencias y millones de nuevas palabras
para explicar el proceso, y fue así como nació el psicoanálisis.

Y así fue como algunos ciudadanos rusos (aquellos que trabajaban más rápido que sus
compañeros, y gozaban de los beneficios del trabajo incentivado) compraron su
máquina y le enseñaron a jugar al ajedrez, que en definitiva es un juego moral.

Y así fue como algunos ciudadanos norteamericanos (aquellos que habían nacido sin
siquiera un octavo de sangre negra -caliente o humana- en sus venas; y que gozaban
por lo tanto de los beneficios, que todas los hijos de la tribu del gran masturbador
primer rey blanquísimo, gozaban) compraron su máquina y le enseñaron a jugar al
ajedrez que en definitiva es un juego moral. Y así fue como nació la coexistencia
pacífica.

A todo esto, nadie puede explicarse el porqué, los ciudadanos chinos comenzaron a
fabricar alfombras.

A este punto del relato mi padre comienza a llorar desesperadamente.

Porque hubo en el principio, dice mi padre, Espartaco y su máquina, pero hubieron
después, otros hombres, otras mujeres, en definitiva otras máquinas.

En un principio cada cual por su cuenta después se formaron equipos. Estos equipos
crecieron y se multiplicaron y llegaron a Estados Unidos, donde un judío adinerado
compró todos los equipos del mundo, menos uno -que quedó en poder de los franceses-
e hizo que todos los equipos trabajaran para él, e inventó el capitalismo, pero "como el
dinero que se gana sin el sudor de la frente" no sirve para nada (estas últimas palabras
son de mi padre que no sé por qué motivo él se las
atribuye a Jesucristo; otro judío más, inexplicablemente), el pobre judío
norteamericano enloqueció de tanto dinero y de tanto dinero, y se acostó con su madre.
Historia a la cual el psicoanálisis, que ya se había inventado mucho tiempo antes,
designó con el nombre de "complejo de Edipo", pero esto en realidad no solucionó
nada porque cada tribu tenía su complejo de Edipo propio o por lo menos su
explicación propia, que en ningún caso era igual a la de otra tribu. Por ejemplo la tribu
de los descendientes de David (el inventor de los alquileres) decía que el complejo de
Edipo era tener una mujer y alquilarse otra. La tribu de los descendientes de Espartaco
(el inventor de la máquina) decía que una máquina siempre es una máquina y que no
vale la pena ser acomplejado.

Y todo fue así hasta el descubrimiento de América del Sur , y fue entonces cuando se
inventaron los países subdesarrollados, los sueldos subdesarrollados, los ejecutivos
subdesarrollados. A tal punto, los franceses, que por algo deben de tener su fama,
comenzaron a preparar gente para colonizar estas tierras de Dios, que en verdad no
eran ni de Dios ni de nadie. Pero a tal punto, el pobre, loco, judío norteamericano había
enloquecido que cuando llegaron los franceses, él ya era el dueño de todas las
Américas del Sur y de todas las Américas Centrales, menos una.

Pero los franceses, que por algo deben de tener su fama, plantearon la situación a sus
poetas; éstos, que entendieron mal las cosas, creyeron que debían destruir todo lo
existente
y crearon el surrealismo. Después del surrealismo vino el amor y un ministro de
relaciones públicas, francés, enamoró a la hijahermana del judío norteamericano
y casó con ella.

Los franceses tenían todavía en su poder la única máquina que no consiguió comprar el
ya muerto pobre loco judío norte-americano. Bañáronla con semen de caballos árabes
ganados en la última guerra y la máquina tuvo cría como la chancha de tu tía, y los
franceses se dispusieron a conquistar las Américas.

Y máquina va, máquina viene, los franceses se capitalizan e inventan la "Ricerca di
Mercato".

Los italianos, que ya tenían 17 guerras perdidas y estaban sufriendo una terrible
enfermedad llamada de la conversión (los marxistas se volvían católicos y los católicos
marxistas) inventaron la pa1abra CORNUDO.

Andando y andando Usted la irá pagando se vendieron muchas máquinas y volvieron a
tomar cuerpo los antiguos equipos, que crecieron y se multiplicaron a su vez, y los
franceses (que no por nada inventaron la guillotina) cruzaron todo el mar de las Indias
y llegaron a Buenos Aires, descubierta por los bolivianos en el 1222 y que bautizaron
de esa manera en honor de un patriarca árabe, amigo de mi padre. Aire en árabe
significa pene, y buenos significa Isabel la Católica, que no era ni siquiera Católica, ya
que Colón pudo seducirla con su todavía no famoso huevo, y la reina ni corta ni larga,
le tendió una mano, y juntos descubrieron y conquistaron Alemania.
Pero todo esto había pasado hace mucho tiempo y los habitantes de Buenos Aires ya
 no lo recordaban y los franceses por supuesto nada sabían de esto, porque para ellos, el
descubridor de Buenos Aires, había sido el ejecutivo italiano Nerón (tío de mi mujer
residente en Milán).
Pero todo esto, vuelvo a repetir, es historia vieja, lo importan es que los franceses
llegaron a Buenos Aires con sus máquinas.

 

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